La desesperación, el callejón sin salida, y la construcción de alternativas

Tomas Donato/ noviembre 23, 2017/ Espacio reflexivo/ 0 comentarios

Imaginen su vida como un camino con muchas posibles bifurcaciones. Puede ser que emprendan una dirección, y haya encrucijadas donde puedan cambiar la dirección. Puede ser que siga derecho o que cambie su destino. Sea como sea, hay momentos en que las personas entren en un sector que perciban como un túnel oscuro. Creen que hay luz al final del túnel, y se mueven esperanzados, ponen sus energías, avanzan a través de la oscuridad. Conforme avanzan, van olvidando las encrucijadas y los caminos alternativos. Solo ven una dirección. Solo ven un destino. Eventualmente pueden sentirse en un callejón sin salida. Esa luz se apaga, y solo hay oscuridad. 

Una vida sin opciones es una vida llena de desesperación. Esto es algo que aprendí en algunas experiencias, tanto mías como compartidas por pacientes. Si apostás a algo, no importa si es un proyecto, una relación, o una idea, y no reporta nunca lo que promete, puede sentirse un camino de ida, sin regreso. 
Pusiste todos los huevos en la misma canasta, debería dar resultado, no? Excepto que la vida no da garantías. Y las cosas no siempre son lo que creemos, ni salen como deseamos.
Ese momento de desilusión puede ser fatal para alguien que dedicó demasiado tiempo a caminar por el túnel. Quemó todos sus puentes, se alejó de todo con tal de lograr su meta. ¿Que le queda después? Un sentimiento de desesperación y soledad. Algunos incluso consideran como única salida el suicidio. Este lugar oscuro invita a soluciones extremas, pero solo por la percepción de la ausencia de alternativas.

Esa oscuridad nace solo de una mentalidad tan enfocada, que se entrenó en no ver alternativas. No considerarlas. Es muy duro pensar que solo hay una posible forma de vivir, una forma de ser. Después de todo, somos humanos. No tenemos la verdad absoluta, no sabemos cómo va a ser nuestro futuro. Pero el mundo en el que vivimos está al final del día en cómo lo percibimos. Por eso, la oscuridad suele llegar cuando cerramos los ojos a alternativas, caminos sin recorrer. Apenas esos caminos empiezan a vislumbrarse, la oscuridad empieza a ceder. Quizás no eran los caminos que queríamos en un principio, pero son caminos posibles.

Esta es la esencia de la epistemología constructivista, y que considero esencial en mi forma de pensar la realidad y trabajar con mis pacientes: somos los constructores de nuestra propia realidad. Por ese motivo, es fundamental recordar que siempre podemos construir algo distinto. El cambio estará a nuestro alcance siempre que recordemos que solo necesitamos creerlo posible.

 

 

Si desean profundizar los conceptos del constructivismo, recomiendo leer los libros “La construcción del Universo” y Ficciones de la realidad. Realidades de la ficción.”, de Marcelo R. Ceberio, y Paul Watzlawick.


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Acerca de Tomas Donato

Soy psicoterapeuta individual y de pareja con más de 10 años de experiencia. Mi objetivo profesional es ayudar a las personas a vivir mejores vidas. Por eso mi pasión es la filosofía y la psicología orientadas al desarrollo personal.

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