Una mirada diferente sobre fin de año

Tomas Donato/ diciembre 31, 2017/ Espacio reflexivo/ 2 comentarios

Es en este momento del año, la víspera de año nuevo, una costumbre para revistas y blogs hablar del tema del tiempo. Algunos lo abordan en un sentido científico, objetivo, hablando de la relatividad del espacio y del tiempo. Otros lo abordan en un sentido subjetivo, como la forma en que percibimos el paso del tiempo. También está el infaltable tema: el balance del año, la revisión se sucesos, éxitos y fracasos, para planear el año venidero.
Personalmente, me interesa abordar una simple pregunta: ¿Cual es la relación que tenemos con el tiempo?

Recuerdo que este dilema está bien planteado en la película Star Trek: Generaciones. El principal antagonista planteaba que el tiempo era un depredador voraz que siempre alcanzaba a sus víctimas. Por otro lado, Jean Luc Picard, el protagonista, planteaba que el tiempo era un amigo, alguien que te recordaba el valor de cada momento, dado que nunca se repetirá.
Una vida sin historicidad, es una vida sin sentido. Los seres humanos necesitamos ir hilando la narración de nuestras vidas, explicar de donde venimos, donde estamos y a donde vamos.
La misma película plantea un plano de existencia donde el tiempo no tiene sentido ni poder, donde la felicidad abunda, y el bienestar es permanente. Pero, los protagonistas Jean Luc Picard y James T. Kirk advierten que es un mundo sin valor, sin crecimiento, sin desafíos. La existencia por la mera existencia no es suficiente para vivir una vida con sentido.
Quizá el cliché de fin de año, el famoso balance, es un recordatorio de ese proceso de historización. Estar perdidos en el constante fluir del presente puede hacernos perder la orientación en el transcurrir de nuestras propias vidas.

Esto lleva a hacernos otra pregunta: ¿Como vivimos cada uno de nosotros el tiempo? Porque en esta época donde el envejecer es mala palabra, a los niños se los apura a ser adolescentes, y la muerte es directamente tabú, el pensarnos como seres temporales, efímeros, y encuadrados en un proceso que inicia en la gestación, y culmina con la muerte, es algo que muchos evitemos o temamos. Ciertamente no es difícil encontrar personas que no deseen decir su edad, o que directamente esquiven el festejo de sus cumpleaños.

Pero este considero que es un tema crucial, si deseamos contextualizar nuestra existencia, y darle sentido. Nuestro aporte al mundo, nuestro sentido de ser, es en esencia una historia. Y en esa historia, es preciso que haya un desarrollo, una dirección, un mensaje, y en el mejor de los casos, un crecimiento a lo largo de ese trayecto. Esto es tanto algo que uno va haciendo al andar, como algo que uno va planeando y definiendo en proyección al futuro. Es importante que nos reconozcamos como autores de nuestras historias, y vayamos hilando nuestras experiencias, para poder entendernos como seres temporales, que tenemos la oportunidad de hacer algo significativo en nuestras efímeras existencias.
Por eso creo que planear la vida es reconocer esta verdad. Es valorar nuestras etapas, aprovecharlas lo mejor que podamos en actividades significativas para nosotros.

¿Ustedes que piensan sobre cómo vivimos el pasar del tiempo? Comenten, y den su opinión.


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Acerca de Tomas Donato

Soy psicoterapeuta individual y de pareja con más de 10 años de experiencia. Mi objetivo profesional es ayudar a las personas a vivir mejores vidas. Por eso mi pasión es la filosofía y la psicología orientadas al desarrollo personal.

2 comentarios

  1. Yo me identifico con vivir cada momento y que la vida y nuestra vida es un pequeño tiempo. Yo lucho X dejar Lo mejor en cada ser querido. Pareja, hijos, nietos , amigos. Agradeciendo cada día vivido.

    1. Gracias por compartir tu forma de vivir tu vida y el paso del tiempo, Elida.

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